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El presidente de la Asamblea Legislativa cuenta cómo llegó al puesto que hoy ocupa, poco a poco, sin mucho apuro, pero con algunas aspiraciones bien claras. Enrique Garrido detalla cómo logró que Haydée Milanés de Lay se sumara a la bancada que respalda a la presidenta Mireya Moscoso en la Asamblea.

Enrique Garrido

'Vamos poco a poco'

Juan Luis Batista
De La La Prensa

Su celular repica constantemente. Su secretaria le lleva y le trae papeles para que lea o firme. En la sala de espera de la Asamblea Legislativa siempre hay gente que quiere hablar con el presidente.

Enrique Garrido está muy ocupado en su nuevo cargo como presidente de la Asamblea Legislativa, un órgano del Estado integrado por 667 funcionarios y 71 legisladores. Dice que se levanta a las 5:30 de la mañana y llega a su casa a las 11 de la noche.

Lo tienen harto los bochinches, le confiesa a Lucas Zarak, uno de los asesores de la Asamblea.

Su ex colega se retira no sin antes recomendarle, en tono de broma, que es necesario que el presidente de la Asamblea tenga el equivalente a un ''yeyacóptero'' para sus labores.

Garrido se dispone a responder algunas preguntas en su oficina, ubicada en el segundo piso del Palacio Justo Arosemena. Dice no disponer de mucho tiempo. La secretaria no cesa de interrumpirlo. Su equipo de seguridad, entre los que se destaca un hombre robusto de origen kuna, tampoco se queda atrás.

El presidente de la Asamblea tiene estudios teológicos y es licenciado en filosofía, ética y religión. Habla kuna y español. Está casado y es padre de dos niñas y dos niños.

Este es el hombre que el pasado primero de septiembre sorprendió a medio Panamá. Cuando todos daban por sentado que el Partido Revolucionario Democrático (PRD) tendría el control de la Asamblea, su nombre vino a cambiar la historia. ''Nada está escrito en política'', repite un dicho que parece muy popular entre los políticos. Efectivamente, ese día entró inesperadamente a la historia panameña como el primer indígena en ocupar la presidencia de ese importante órgano del Estado.

En su discurso en el Estadio Nacional, Garrido dijo que se inclinaba ''respetuoso'' ante el recuerdo de Urraca, Nele Kantule, Victoriano Lorenzo, Benito Juárez y el ejemplo vivo de Rigoberta Mechú. El público le respondió con aplausos.

-Su nombre no se mencionaba para nada. Y el primero de septiembre ya estaba usted ahí en medio de Balbina Herrera y Haydée Milanés de Lay en la batalla por el control de la Asamblea. Finalmente le colocó la banda presidencial a la presidenta Mireya Moscoso.

-Para nosotros los indígenas y los panameños el hecho que un indígena ocupe este puesto es algo muy importante que nos llena de orgullo. Pero en política todo se puede dar en el último minuto. Días antes de la elección ni se mencionaba el nombre de Enrique Garrido.

-øPero usted se lo esperaba?

-Siempre había soñado en ser legislador y luego convertirme en el primer indígena en ser electo presidente de la Asamblea Legislativa.

-øQuiere ser presidente de Panamá?

-Bueno, bueno... También tengo otras aspiraciones. Pero vamos poco a poco; paso a paso.

Quiero aclarar que los miembros de la Bancada Popular habíamos tenido reuniones en diferentes lugares. Como éramos cinco, nos correspondía la primera presidencia. Hubo dos nombres: Popy Varela y Rubén Arosemena.

El legislador Santana propuso a José Luis Varela y Teresita de Arias quería que fuera Rubén Arosemena. Yo manifesté que ambos eran magníficos, pero que teníamos que llegar a un entendimiento. Fueron dos días de discusiones porque ninguno de los dos quería ceder. La verdad es que yo no tenía interés de correr.

De verdad que no hay nada escrito. En las primarias arnulfistas usted dijo que apoyaría a quien ganara entre Mireya Moscoso y Alberto Vallarino. Incluso vi que en un primer momento parecía apoyar a Moscoso. Pero luego cambió de opinión.

-Apenas ella ganó la fui a felicitar. Pero yo soy un ser humano y algunas cosas que se dijeron me afectaron. Hubo compañeros y colegas que se expresaron hacia mi persona en términos que no me parecieron correctos. Eso me impidió seguir trabajando con la señora Mireya. Seguí trabajando con Vallarino porque él me había llamado para conversar. Hubo fuerzas que interfirieron en la decisión que tomé. Pero yo prácticamente había decidido apoyar a Mireya después que ganó las primarias.

øCuál es su relación con la presidenta Moscoso?

-En este momento mis relaciones con ella son excelentes. Casi a diario conversamos por teléfono. Ella está en mi línea; está siempre pensando en el país y en la gente más necesitada.

øCómo se sintió el primero de septiembre, rodeado por poderosas mujeres

-Le voy a dar una primicia. Yo fui la persona que hizo que Haydée Milanés de Lay se vininera con el grupo de la señora Mireya.

-øCómo lo hizo?

-Nosotros tenemos una buena comunicación. Nos entendemos muy bien. Recuerde que ambos venimos de áreas humildes, ella de Darién y yo de Kuna Yala. Yo sabía que Haydée tenía problemas con el PRD. A ella le prometieron muchas cosas y no le cumplieron. A mí me tocó ver personalmente sus discusiones con Carlos Alvarado por un problema de unos proyectos en sus áreas. Ella me comentó que el PRD estaba jugando con ella.

Cuando nosotros en la Bancada Popular estábamos negociando con el PRD ella me llamó para preguntar sobre lo que estaba pasando. Yo le dije que no íbamos a firmar porque no nos convenía la propuesta del PRD. Ella me dijo que no firmáramos el acuerdo y que nos mantuviéramos así. Yo le pregunté que si ella se iba a ir con el PRD y ella me dijo que quería que esa gente escarmentara un poco.

Cuando terminé de hablar por teléfono, Juan Carlos Varela me preguntó que con quién conversaba y yo le dije que con la legisladora Haydée Milanés de Lay. Varela me dijo: 'vamos a hablar con George Weeden para ver si la convencemos'. El me pidió su celular para hacer el puente con Weeden. Luego Haydée me llamó y me dijo que acababa de conversar con Weeden. Eso fue un viernes como a las 7:30 de la noche.

Por eso cuando Balbina trajo la propuesta de Haydée como presidenta de la Asamblea, yo no me soprendí; sabía que ella no podía traicionar a un amigo que representa a un pueblo humilde.

-Se habló de ofrecimientos...

-Yo dije que había que ofrecerle algo para la gente de su circuito. Ella es una mujer que quiere ayudar a su gente y necesita que el gobierno la apoye. Yo sabía que si no se le ofrecía algún proyecto para su pueblo, que es tan pobre como el mío, ella no estaría dispuesta a venir con nosotros.

-Dice el humorista Andrés Poveda que el primero de septiembre hubo voto a la milanesa en la Asamblea. øSe mantendrá este tipo de votación?

-Creo que nosotros nos llevamos bien y los votos están claros, a pesar de los comentarios de que la alianza no es buena. De parte de Haydée no hay problema. Es cierto que Teresita se dispara a veces. Ella tiene su manera de pensar y nosotros se la respetamos, pero aquí están los votos. El contralor será Alvin Weeden.

-øTendrá un estilo particular la Asamblea Legislativa con usted a la cabeza? Hay que recordar que la Asamblea nunca ha tenido una buena imagen.

-Estoy dispuesto a trabajar por el pueblo que me eligió y por todo el país. Yo soy libre. Nunca he estado de acuerdo, por ejemplo, con la revocatoria del mandato de los legisladores por parte de los partidos políticos.

El problema es que varios legisladores contribuyen a que se nos critique porque no asisten al pleno o a las comisiones a trabajar. Se dedican a otras cosas y no a trabajar. Pero también hay que tener en cuenta que la Asamblea es una institución de puertas abiertas. Por ejemplo, cuando el Consejo de Gabinete se reúne, lo hacen a puertas cerradas. Igual ocurre con la Corte Suprema. Pero aquí todo se discute públicamente. Creo que eso contribuye a que haya más crítica; críticas que aceptamos.

En el caso de las partidas circuitales tengo la experiencia del período pasado. Sin las partidas circuitales no se puede hacer un buen trabajo en la comunidad. Se sabe que estamos para hacer leyes, pero también nos debemos a una comunidad. Estoy seguro que si dejamos que el gobierno maneje solo las partidas circuitales a mis áreas nunca llega la ayuda. Habría que analizar muy bien para ver cómo se hace con este tema, para ver si se puede canalizar la ayuda a través de los representantes de corregimientos o qué es lo que le conviene al país.

Ahora estamos viendo cómo organizamos el proyecto del Ministerio de Asuntos Indígenas y cómo vamos a impulsar la propuesta de eliminar el impuesto sobre la renta a las personas que ganan menos de 700 dólares al mes.

øLo han discriminado por ser indígena alguna vez?

-Eso ha sido palpable. Primero como ciudadano común y corriente y luego como legislador. Cuando llegué aquí por primera vez como legislador en 1994 me veían como a un colega al que podían manipular o, por ejemplo, cuando se hacían viajes al interior o al extranjero no me invitaban. Pero poco a poco me fui haciendo respetar. Yo no me quedo callado; digo lo que pienso y lo que siento. Ahora tengo una buena relación con la bancada del PRD y con los arnulfistas, pero sí ha habido algunos colegas que pensaron que no iba a tener la capacidad simplemente por el hecho de ser indígena. Estoy seguro de que si fuera un legislador no indígena hubieran dicho que habría que esperar para ver si hace bien el trabajo.

Creo que debemos ir eliminando poco a poco esa mentalidad. Estamos entrando a un nuevo milenio y debemos aprender a respetarnos y a convivir en paz y armonía. Yo siento que hay más discriminación contra los marginados de la ciudad y del campo. Debemos pensar más humanísticamente.